La Plaza del surtidor es un reducto de paz situado en la parte alta del Pobre Sec, justo antes de llegar al Paseo de la Exposición. Es un día apacible de abril y acariciando ya el final de mes, hasta ahora hemos disfrutado de unos días de primavera estupendos pero han anunciado que en un par de días volverá la lluvia y bajarán las temperaturas unos 13°, pero hoy entre sol y sombra sentado en la terraza de la Croqueteria se está de maravilla, me he traído la novela Historias de Policías una caña de cerveza y un par de croquetas de sobrasada con queso de Mahon, una verdadera delicia, miro el reloj y son las 12, todavía queda una hora y pico para que vengan mis amigos para comer en el Lucky. Pocas mesas ocupadas en la terraza, algunos abuelos sentados en los bancos perímetrales de la plaza disfrutando de ese sol que les calienta el cuerpo y por ende el espíritu, un baño de endorfinas.
Observo a mi alrededor y me parece estar en una plaza de cualquier pueblo, se respira tranquilidad solo perturba el silencio el ruido de un camión de suministros. En una de las mesas una abuela tomando un cortado y junto a ella un carrito de bebé, hoy los abuelos vuelven a ser los padres de ayer. En otra mesa un par de hombres bebiendo agua con gas y dando cuenta de unas croquetas, son 22 clases diferentes las que se pueden degustar aquí. Si querer escucho la conversación que mantienen. Uno le explicaba al otro que no puede pagar el alquiler y que seguramente le desahuciaran del piso, sólo una ayuda de 400€ , con una edad difícil, acaba de cumplir 57 su mujer enferma y su hijo también en paro,hoy quizá lo único que coma son las croquetas que su compañero le ha invitado. Cierro los ojos y pienso que estamos en una sociedad que no es justa, los casos de corrupción llenan de tinta los periódicos, millones en paraísos fiscales que la justicia no es capaz de traer de vuelta.
De repente un bullicio inunda la plaza, son los chavales que salen del colegio de la esquina y van camino de casa gastándose bromas, la madre les espera con la comida, al rato otra vez el silencio, la paz vuelve a la Plaza, retomo la novela de Esteban Navarro y trato de no pensar..... pero es imposible!!!

Tan afortunados somos, si nos comparamos con los más desfavorecidos. Llegamos de nuevo al arriba y abajo.Tan bien lo describes que me siento en la plaza yo también
ResponderEliminarCelebro que te guste.!!!! Si muchas veces no valoramos lo que tenemos.
ResponderEliminarCelebro que te guste.!!!! Si muchas veces no valoramos lo que tenemos.
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