Foto realizada en calle Rogent de Barcelona.
Cuento completo de la versión reducida publicada en Instagram el 26 de Marzo de éste año.
La chica se para en medio de la calle, mira al frente y enfoca con su móvil, a través de la pantalla ve la gente que pasa a su alrededor, la ve en blanco y negro quizá cómo la verían sus padres, ellos no disponían de móviles puede que fuera una vida más fácil la que vivieron, sin las prisas, sin angustias de responder de inmediato, antes sólo existían los fijos, te llamaban y si no estabas te dejaban el mensaje, se vivía a otro ritmo, no me atrevo a decir si mejor o peor...sólo diferente y también con los problemas de la época. La gente va y viene cada cara tiene una expresión diferente, lo que si es cierto es que muy pocas alegres, ningún esbozo de sonrisa, rostros tensos la mayoría, mandíbulas apretadas, miradas perdidas. Lo que sí es cierto es que el mundo esta cambiando y la globalización lo ha jodido todo, falta de trabajo, ilusiones pérdidas, falta de dinero para llegar a fin de mes, en definitiva...desesperanza.
Su padre le ha explicado muchas veces cómo era la vida en su época, bueno... su padre habla de varías épocas, primero la Dictadura y más tarde la que se consiguió a base de lucha y esfuerzo, la sociedad del bienestar ésa que se empezó a gestar y duró años después de la muerte del Dictador. Le ha oído hablar muchas veces de los sindicatos, de la lucha obrera, de que los universitarios también participaron en ése cambio. Su padre le contó que hubo una época en que procuraban distraerlo todo con el fútbol, que la gente calmaba sus frustraciones y echaba su ira en los estadios, la chica piensa que...poco a cambiado la sociedad en éste tema, hoy sigue igual, la guerra entre Barça y Madrid, los árbitros, las bolas calientes en la Champions.... Sonríe y piensa que dentro de poco estará con su chico, tendrán casi toda la tarde, sus padres siguen siendo "antiguos" en éste tema y ella a las diez tiene que estar en casa. Pero no le importa ya se imagina las manos de Miguel recorriendo su cuerpo con avidez, ella le irá indicando el camino a recorrer, poco a poco va sintiendo el deseo...contigo pan y cebolla diría su madre. Pasa un coche con la ventanilla bajada, es un señor mayor parecido a su padre el que conduce, dentro del coche suena "la niña duerme en casa y en un reloj darán las diez", de Joan Manuel Serrat. Mientras la gente sigue inexorablemente su camino.